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El cierre transmitido desde la Cuenca de Malvinas, combinó emoción, balance científico y un mensaje claro: “la campaña abrió una nueva etapa para el estudio del mar profundo argentino”.
La misión oceánica “Vida en los extremos” realizada en costas argentinas de la que participaron especialistas del CONICET y la UBA, en el marco de la histórica expedición del Schmidt Ocean Institute, realizó su despedida oficial desde el buque Falkor (too) y a través de la trasmisión de streaming.
El cierre transmitido desde la Cuenca de Malvinas combinó emoción, balance científico y un mensaje claro: la campaña abrió una nueva etapa para el estudio del mar profundo argentino.
La expedición permitió registrar ecosistemas nunca antes observados en vivo en el país. Con el vehículo operado remotamente ROV SuBastian, el equipo descendió hasta 4.500 metros para documentar comunidades quimiosintéticas, jardines de plumas de mar, asociaciones de peces y un arrecife de corales de escala kilométrica, uno de los hallazgos más relevantes. La transmisión abierta vía streaming, seguida por miles de personas, convirtió a la misión en un fenómeno de divulgación científica.

“¿Qué nos llevamos de esta campaña, además de las muestras? Esta campaña ha sido realmente un logro en el sentido científico, pero también en el sentido de la comunidad que tenemos a bordo, en tierra. Abrió puertas para mucho trabajo por venir”, dijo la investigadora principal María Emilia Bravo.
Asimismo, entre aplausos, reconoció a las instituciones que hicieron posible la misión: “Quiero agradecer a todos quienes formaron parte de este trabajo, que hicieron esto posible: a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, a CONICET, a Lehigh University, al CRIBS Instituto de Paleontología, a la Universidad Nacional del Sur y al Museo Argentino de Ciencias Naturales. Gracias. Gracias por darnos esta posibilidad de vernos en mar profundo en Argentina durante todo este año. Ha sido un hito en la historia de nuestra ciencia y de nuestra cultura”.
Para cerrar, dejó un mensaje que sintetizó el espíritu de continuidad que atravesó toda la campaña: “Pudimos llegar a ver nuestro mar de otra forma y eso es un punto de no retorno. Volveremos a ver. Yo creo que va a haber alguna otra. No sabemos cuándo ni dónde, pero no importa. Va a haber más. Aguante Vida en los Extremos. Nos vemos en la próxima“.
Misión “Vida en los extremos”
La travesía partió el 14 de diciembre desde el puerto de Buenos Aires y, a pesar de haber cerrado sus transmisiones vía streaming, se extendieron hasta el 10 de enero de 2026, con destino final en Puerto Madryn. A bordo del buque oceanográfico Falkor (too), un equipo de 25 científicos y científicas estudiaron ecosistemas asociados a filtraciones naturales de gas metano en el fondo marino, uno de los ambientes menos explorados del planeta.
La expedición estuvo liderada por la bióloga María Emilia Bravo, investigadora de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y contó con una fuerte participación de especialistas de esa casa de estudios, además de investigadores del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO), del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) y de universidades nacionales. También participaron colaboradores internacionales de instituciones de Estados Unidos y Uruguay.
La campaña utilizó el vehículo operado remotamente (ROV) SuBastian, capaz de descender hasta 4.500 metros de profundidad. Este robot submarino permite obtener imágenes de alta resolución, recolectar muestras biológicas y geológicas y realizar mediciones ambientales sin intervención humana directa.
El ROV opera desde el Falkor (too), un buque perteneciente al Schmidt Ocean Institute (SOI), una organización internacional dedicada a la investigación oceanográfica. El instituto brinda apoyo logístico y tecnológico bajo una premisa central: que los datos, imágenes y resultados de las campañas sean de acceso público.
El interés sobre esta nueva campaña se explicó, en parte, por el impacto de la transmisión anterior del CONICET, realizada entre julio y agosto, centrada en la exploración del Cañón Submarino Mar del Plata. Aquella cobertura, que mostró durante horas el trabajo científico en tiempo real, fue reconocida con el Martín Fierro de Oro y el premio a Mejor Transmisión Especial.
Con “Vida en los extremos”, el CONICET retomó esa experiencia y consolidó un formato de divulgación que combinó rigor académico, tecnología de vanguardia y acceso abierto. La expedición permitió asomarse, una vez más, a uno de los ambientes menos conocidos del planeta y seguir en vivo cómo se produce el conocimiento científico en las profundidades del Mar Argentino.
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