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Desde el 69° Congreso de ATE: “Milei, podés seguir golpeando, pero juntas y juntos nos volvimos de hierro, endurecimos nuestra piel, te vamos a derrotar”

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Informe político del Secretario General de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, en el marco del 69° Congreso Ordinario del Sindicato.


 

Desde el 69° Congreso de ATE: “Milei, podés seguir golpeando, pero juntas y juntos nos volvimos de hierro, endurecimos nuestra piel, te vamos a derrotar”.

 

En el marco del 69° Congreso Ordinario de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), que se llevó a cabo este jueves en la sede nacional de la organización en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Secretario General del Sindicato, Rodolfo Aguiar, ofreció un informe político para las y los congresales presentes.

 

 

Informe político completo:

En este informe inicial volvemos a saludar, a dar nuestro abrazo fuerte a cada una de las compañeras, a cada uno de los compañeros que están presentes, y a las y los dirigentes nacionales e internacionales invitados  que nos van a acompañar durante esta jornada. Yo siempre digo que las Asambleas de las Seccionales, que los Congresos de los Consejos Directivos Provinciales, que en Congreso Nacional de nuestra ATE son instancias administrativas que están previstas, que están contempladas en nuestro Estatuto, pero que también son mucho más que eso. Son el principal momento político que tienen todas las conducciones. El momento político más importante en este caso, durante la jornada de hoy, para la conducción nacional del Sindicato, porque es el tiempo en el que sometemos a la voluntad de las y los afiliados todo aquello que hicimos. Sometemos a la voluntad de las y los afiliados cuál es el plan de acción, el plan de lucha que fuimos capaces de llevar adelante a lo largo de todo un año y cómo gastamos la plata. Es decir, la orientación que le dimos a los recursos de la organización.

Lo primero entonces que creo que tenemos que hacer es reconocer el proceso previo que nos dimos a lo largo y a lo ancho de nuestro país al día de hoy. Y entonces quiero felicitarlas y felicitarlos a todos por cada una de esas más de 190 Asambleas de Seccionales que se realizaron en la Argentina en el mes de marzo. Quiero felicitarlas y felicitarlos por los 24 precongresos y Congresos de Consejos Directivos Provinciales que se llevaron adelante, porque todas fueron instancias que nos permitieron profundizar el debate antes de que lleguemos aquí, para que hoy juntas y juntos analicemos lo que hicimos, lo que estamos haciendo, pero fundamentalmente lo que vamos a hacer.

Me parece que es necesario explicar qué sucedió en este país a partir del 10 de diciembre del 2023, porque no todas y todos hicimos lo mismo, porque no para todas y para todos ocurrió lo mismo cuando llegaba Milei a la Casa Rosada, cuando asumía un Gobierno que había sido votado por el pueblo pero que llegaba con el mismo programa económico de la última dictadura militar debajo del brazo. Un Gobierno que vino a quitarnos todos nuestros derechos, a destruir puestos de empleo –más de 265 mil puestos de trabajo destruidos si sumamos sector público y sector privado en los últimos dos años y medio-, y a demoler nuestros ingresos: salarios y jubilaciones se encuentran por el piso.

Paralelamente, ¿qué hizo el Gobierno? Mediante una resolución, estableció un protocolo antimovilización: todo lo quieren privatizar pero al miedo lo estatizan, porque la única manera de que pase este modelo de país que nos están proponiendo –en el que no ingresamos con una vida digna los trabajadores, las jubiladas y los jubilados- es con represión. Y frente a esa represión que intentaba infundir miedo y temor, cuando dijeron ‘hay que caminar por la veredita’, algunos no se animaron y otros se especularon. Sin embargo, las y los estatales dijeron en Buenos Aires, así como en cada provincia del país: ‘Por la veredita caminan los de azul, nosotros vamos a marchar por las calles, porque es el principal derecho que tenemos de peticionar libremente a nuestras autoridades’.

Rápidamente fuimos atacados, agraviados, vulnerados los y las estatales en nuestro derecho. Y salimos a enfrentar esa campaña de estigmatización. Tenían que estigmatizar para poder ajustar, tenían que estigmatizar para poder despedir de manera masiva e ilegal en el Estado. Y dijimos ‘vamos a derribar mitos’. ‘¿Qué decían, fundamentalmente? Que los estatales sobramos, que somos muchos, que no estamos formados ni capacitados. ‘Mirá, estos trabajan ahí en la Municipalidad, en la Provincia o en el Estado Nacional pero porque no saben nada, no podrían trabajar nunca en el sector privado’. Y lo tercero que decían es que somos caros, que le costamos mucho a nuestro pueblo. Y salimos a decir que menos de 2 de cada 10, es decir menos del 20% del total de las personas ocupadas en la Argentina, presta servicios en el Estado. El resto, más del 80, lo hace en el sector privado. Si revisamos algunos de los países que les gusta a ellos de Europa, como Francia, podemos ver que el Estado francés es mucho más grande que el Estado argentino en relación a la cantidad de habitantes: entre el 23 y el 25 por ciento de las ciudadanas y ciudadanos franceses prestan servicios en el Estado. En nuestro país el 51% de las compañeras y los compañeros estatales tienen título terciario o universitario y, además, el resto está formado para otras competencias. Además dijimos que si analizamos las partidas corrientes del Estado, primero están jubilaciones y pensiones, subsidios económicos, programas sociales y en cuarto lugar las partidas destinadas al salario del personal: tampoco somos caros. Es decir que no sobramos, estamos formados y no le costamos nada a nuestro pueblo.

Y así continuamos derribando esos mitos, porque nos teníamos que defender de las cesantías ilegales que empezaban a ocurrir. Empezaron a despedir de manera masiva a las compañeras y a los compañeros contratados, luego régimen de disponibilidad para las trabajadoras y los trabajadores de la Planta Permanente del Estado, sin advertir que la estabilidad es un derecho que está consagrado en la Constitución Nacional, y que los delitos que se cometen contra la Constitución Nacional están contemplados en el Código Penal, y que el Código Penal establece que la pena de prisión para quien delinque contra la Constitución Nacional, si tiene la calidad de funcionario público, se eleva en un tercio. Delinquieron miles de veces contra la Constitución Nacional, delinquieron cada vez que despidieron a una compañera y a un compañero. No nos cuesta mucho imaginarnos cómo termina esto: ellos se van esposados por la puerta de atrás de la Casa Rosada, y las compañeras y los compañeros despedidos vuelven a ingresar por la puerta de adelante de cada uno de los ministerios y de los organismos de los que fueron cesanteados.

Nos toca enfrentar el mayor ataque que se recuerde a los derechos de los trabajadores y a las representaciones sindicales de los trabajadores. Y nos propusimos que teníamos que lograr la más amplia unidad y nos empecinamos en transitar ese camino de unidad. Recuerdo que anunciamos la voluntad de impulsar la unidad de las dos CTA, unidad en acción primero, unidad que es programática hoy con el alero de que llegue la unidad definitivamente orgánica. Y también comenzamos con la idea de que había que conformar frentes que permitieran reunir a todos aquellos sindicatos que querían luchar y aparecieron algunos que parecía que respondían a las necesidades que tenían los trabajadores. Recuerdo que, junto a gremios del transporte, nos movilizamos al Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado en una marcha que sorprendió a muchos por la cantidad de trabajadoras y trabajadores. Sin embargo rápidamente se diluyó ese frente sindical. Es evidente que no teníamos los mismos intereses quienes habíamos impulsado esa movilización, que los intereses de algunos dirigentes no se correspondían con las necesidades que tenían las trabajadoras y que tenían los trabajadores.

Yo digo que los egos, que las vanidades no son buenas consejeras en política y los egos y las vanidades menos aún son buenos consejeros en política sindical. Fue en esa pelea contra la ofensiva patronal más grande que se recuerde en democracia, que fue la reforma laboral, que aparece el FRESU. Y rápidamente este Frente de Sindicatos Unidos mostró otra cosa, que esa confianza política que se necesitaba empezó a desbordar en esas primeras semanas, que sobra confianza política en el frente. Y entonces nos planteamos luchar contra la reforma laboral y resulta que se anunciaban paros sin movilizaciones, después se anunciaban movilizaciones sin paro y nosotros dijimos ‘diálogo no’, porque no podíamos introducir modificaciones parciales, no podíamos dialogar con un Gobierno que nos planteaba una ley que era pésima de principio a final y de la que no se salvaba ningún artículo.

Y resulta que a la madrugada Patricia Bullrich los mandó al frente, lograron una modificación pero que solamente quitaba del proyecto de ley los artículos que perjudicaban a los sindicatos y quedaron los artículos que perjudicaban a las y los trabajadores. Todos somos conscientes de la necesidad de financiamiento que tenemos las organizaciones gremiales, pero ¿cómo explicamos que salvamos la caja a cambio de la explotación de las trabajadoras y los trabajadores que todos los días nosotros decimos representar? Y después planteamos que judicialización no, porque la judicialización no puede ser el plan A contra la reforma laboral. Judicialización sí, pero no la judicialización como una excusa para no pelear. Hay una única manera de enterrar la reforma laboral para siempre, y este Congreso tiene que adoptar hoy esa resolución, que es convocar a hacer un llamado a la desobediencia en los sectores de trabajo: no vamos a pedir permiso para hacer una Asamblea, tenemos la lapicera, vamos a derogarla en los hechos, vamos a mostrar toda su ineficacia.

Desde ATE, juntas y juntos, todas y todos los que estamos acá nos comprometimos a seguir defendiendo un modelo sindical que sea capaz de ser protagonista en la calle pero también en el debate público. Conscientes de que es la calle y es la disputa de sentido, de que es la calle y es la batalla cultural. Y por eso dijimos ‘hay que contrastar, tenemos que confrontar el relato oficial, no nos pueden convencer de que baja la pobreza en la Argentina’, ¿a quién? ¿Cómo se mide la pobreza en nuestro país? Un millón 469 mil pesos una familia tipo, para no ser pobre, pero la pregunta es: ¿qué ocurre cuando nosotros hablamos entonces de aquellas familias que perciben un millón 470 mil pesos, mil pesos más nada más, ¿no es pobre? Si sumamos pobres y casi pobres en la Argentina en este momento estamos en el 71% de los hogares. El 83% de las personas son pobres, es decir, la pobreza más del doble de la que propagandiza el Gobierno.

‘Esta Argentina es mejor que la del 2023’, dice algún funcionario. ¿Para quién esta Argentina es mejor? ¿Para los Adornis? Esos que se compran no sé cuántas propiedades en cuestión de semanas. ¿Para quién es mejor esta Argentina que la del 2023? Para esos funcionarios de la Libertad Avanza que obtuvieron créditos multimillonarios en el Banco Nación, no para comprarse la primer vivienda, sino la segunda, la tercera, la cuarta y en barrios de lujo. Y tenemos frente a esto un Presidente que volvió a pedir paciencia. Bueno, desde este Congreso le decimos a ese Presidente entonces que paciencia no hay más, que la paciencia se nos terminó a las y los estatales, que vamos a profundizar el plan de lucha y que vamos a hacer que escale la conflictividad hasta que nos devuelvan hasta el último de nuestros derechos.

Tomamos conciencia, nos enseñaron compañeras y compañeros cuál es el verdadero valor de nuestra fuerza de trabajo, que no nos tenemos que dejar explotar por menos dinero del que dice la ley que tiene que ser, que tenemos derecho a una retribución justa y que de acuerdo a la ley esa retribución justa tenía que alcanzar para 9 prestaciones. Y nuestras compañeras nos enseñaron que siempre fueron 10, no 9, lo que pasa que había una que estaba invisibilizada. Esas prestaciones son la vivienda digna, la vestimenta, la alimentación adecuada, la educación, la salud, la previsión social, el ahorro, el esparcimiento, las vacaciones y la décima son las tareas de cuidado. La retribución justa tenía que alcanzar para todo eso y hoy el 70% de las y los ocupados formales en la Argentina tienen salarios que no superan los 740.000 pesos. El 80% de nuestras compañeras y compañeros en municipios, provincias y en varios organismos del Estado Nacional se encuentran por debajo de la línea de la pobreza. Este Congreso les tiene que enviar un mensaje claro también al Presidente, a los gobernadores y a todos los intendentes sin distinción: nosotros vamos por la recuperación de nuestros salarios y hoy votamos un Paro Nacional con movilización en los tres órdenes del Estado para el día que se traten las próximas Paritarias.

Hubo varios intentos de cierre, de reestructuración y de fusión de ministerios y de organismos, y durante estos meses resistimos duro con radios abiertas, asambleas, paros, movilizaciones en la ruta y nos tocó confrontar varias veces con la policía. Y la semana pasada denunciamos desde ATE que cerró con Milei la empresa número 25.000, que el industricidio es elocuente, que durante los últimos 17 meses la caída del registro de las firmas en cada una de las empresas es más pronunciada que durante la pandemia. Es decir que Milei es más letal que la pandemia, Milei es más letal que el COVID en términos económicos, porque durante la pandemia cerraron 14.000 empresas y hoy ya se fundieron más de 25.000 en los últimos dos años y medio. Durante la pandemia se perdieron 114.000 puestos de empleo, ahora se destruyeron casi 300.000 puestos de trabajo. Además, la capacidad industrial instalada en la pandemia era entre el 55 y el 60%, mientras que ahora es sólo del 40%. Como una muestra de que no nos resignamos los estatales, a pesar de que durante estos dos últimos años y medio fuimos golpeados, atacados y agraviados, hace 24 horas la justicia dijo ‘ATE tiene razón, el INTI no se toca’ y se tienen que garantizar todas las fuentes laborales de las y los trabajadores, con sus categorías, con sus remuneraciones y no se puede llevar adelante ninguna reestructuración del organismo.

Tenemos que ser conscientes de que la decisión de pelear trae costos, de que si decidimos luchar vamos a tener represalias, por eso es que este Congreso no puede pasar por alto el proceso de intervención que hoy está viviendo y atravesando la UOM, porque la intervención a la Unión Obrera Metalúrgica es la intervención al gremio industrial más grande de la República Argentina y tiene una finalidad que es la de disciplinar al conjunto del movimiento obrero de nuestro país. Es una intervención que vulnera la Constitución Nacional, que en su Artículo 14 bis establece que los dirigentes gremiales deberán contar con todas las herramientas, las tienen que tener garantizadas para gestionar sus organizaciones. Es una intervención que vulnera la Ley de Asociaciones Sindicales y la Ley de Libertad Sindical, que estipulan que a los representantes sindicales los eligen las y los trabajadores, que a su vez pueden ser elegidos y también pueden postular candidatos.

Tenemos una Justicia que hace política en nuestro país, tenemos una Justicia que gobierna y que ahora quiere conducir los sindicatos. Por eso este Congreso dentro de sus resoluciones tiene que repudiar la intervención a la UOM, ratificar que a los dirigentes los elegimos los trabajadores y no los eligen los jueces corruptos o los empresarios inescrupulosos en nuestro país, y construir una huelga por tiempo indeterminado como única posibilidad de frenarlos.

También tenemos el desafío de empezar a pensar en el día después de Milei, porque se va a ir y nos va a quedar sólo tierra arrasada. Por eso este 1° de Mayo fue distinto, fue un 1° de Mayo en el que 1.600 delegados y delegadas discutieron, debatieron y, a mano alzada, aprobaron un programa que se une al resto de los programas del movimiento obrero: un programa para proponer desde los trabajadores a nuestra sociedad y que tiene que tener en cuenta que el ajuste –que ya hace mucho tiempo que no se queda en Buenos Aires- está llegando a todas las provincias y municipios del país, que hay provincias en las cuales el 80 y el 90% de los ingresos que tienen son los fondos coparticipables y que este Gobierno Nacional las tiene de rehenes. No les giran los fondos que tienen que coparticiparles, pero además la propia Ley es antigua, vetusta de la década del ‘90 que tenemos que proponernos cambiar. No puede ser que de lo que paguemos de impuestos el 80% se quede acá en Buenos Aires y que solamente vuelva a las provincias el 20%, y que de ese 20% el 4% solamente vaya a cada municipio. Vamos y hacemos el Paro más grande pero resulta que el presupuesto en la municipalidad, que el presupuesto en la provincia a veces es insuficiente: municipios y provincias pobres mientras que Buenos Aires aparece como la Suiza de la Argentina a pesar de que tenga los trabajadores más precarizados. Entonces también ese programa es claro y dice que Milei y Macri tienen que dejar de vivir con la nuestra y que los fondos coparticipables tienen que volver a distribuirse en virtud de las necesidades que tienen las personas que habitan cada uno de nuestros territorios.

Y tenemos que discutir también quién va a pagar impuestos en la Argentina. Porque nos ganaron el debate, nos ganaron la batalla cultural, parece que no pudiera haber un candidato o una candidata si no habla de equilibrio fiscal. El equilibrio fiscal, el déficit cero es un verso del neoliberalismo, es una construcción teórica. El Estado no es una empresa, la empresa si no tiene ganancias y no se puede financiar tiene que cerrar porque se funde. El Estado no, el Estado bien puede trabajar a pérdidas como lo hizo en muchas épocas de su historia para estar al lado de su pueblo conteniéndolo en tiempos de crisis profundas como esta. Pero supongamos que aún así nos alejamos de esta consideración y aceptamos la premisa del Gobierno que dice que hay que mejorar las cuentas públicas: se lo puede hacer de otra manera, se pueden mejorar las cuentas públicas sin destrozarle la vida a la gente, se pueden mejorar las cuentas públicas como hace Brasil, que también logra equilibrio fiscal pero recorriendo un camino completamente inverso al que nos hacen recorrer a las y los argentinos. No tenemos que bajar ninguna bandera, tenemos que volver a hablar de ir a capturar renta minera, renta petrolera, casinos, salas de juegos, bancos, entidades financieras pero, sobre todo, en las provincias establecer un tributo a los principales contribuyentes y volver a plantear como irrenunciable la creación de un impuesto a las grandes fortunas que tenga carácter permanente como única posibilidad de sostener el funcionamiento del Estado.

La soberanía es la defensa central de ese programa. Siempre que estuvo el Fondo Monetario Internacional impuso condiciones a nuestro país, pero resulta que ahora se agrega el Tesoro de los Estados Unidos. Ya no son sólo condiciones, se imparten directivas de gobierno que en la Casa Rosada están decididos a cumplir. Pero además se acaba de intervenir el puerto más austral, el puerto de Ushuaia, que es el más cercano a la Antártida, que está directamente vinculado al saqueo de nuestros recursos naturales. Aviones del Departamento de Estado de los Estados Unidos aterrizan todos los días en provincias patagónicas sin que ni siquiera se enteren sus gobernadores. ¿Seguimos siendo un país o estamos rumbo a ser una colonia no declarada? ¿O a esta altura y con Milei ya somos una colonia de hechos? ¿Se siguen llevando todo y no nos dejan nada a cambio? Se llenan la boca hablando de Vaca Muerta, bueno, nosotros vivimos en Vaca Muerta. Que vayan a vivir a Vaca Muerta, a ver quiénes viven bien, si no es sólo el 0,4% de quienes están directamente vinculados al gas y al petróleo. Porque yo tengo compañeras y compañeros en una municipalidad de mi provincia, en Catriel, que está parada arriba de Vaca Muerta, ¿y saben qué tienen que hacer los municipales? Juntarse varias familias y viajar 150 kilómetros para comprar en un supermercado donde los precios sean accesibles, porque donde está el gas y está el petróleo se elevan el costo de los alquileres y los productos de las góndolas de los supermercados.

Se están llevando todo, nos dejan nuestros lagos, ríos y mares contaminados, nuestros suelos depredados, no nos dan nada a cambio, simplemente mediante una declaración jurada que presentan las empresas. Es decir, no hay ningún tipo de control, ni social, ni control estatal. También hoy decimos, se tiene que terminar la joda de las declaraciones juradas y el Estado tiene que volver a recuperar el control sobre la exploración y la explotación de sus recursos naturales para el desarrollo de todo nuestro pueblo.

Esta conducción dijo que para transitar el presente y construir nuestro futuro como estatales, nos íbamos a impulsar en nuestra historia. Estamos cumpliendo 101 años, todavía tenemos que cumplir con el mandato fundante que sigue vigente, el de aquellos pioneros que le dieron vida a ATE, que siempre recordamos que nos dieron una clase sobre concepción de trabajadoras y trabajadores. Porque habían llegado pobres desde Europa, estaban jornalizados, no tenían prestaciones médicas ni vacaciones, hablaban distintas lenguas, es decir, les costaba entenderse entre ellos, por lo tanto, había distintos grupos, pero a su vez también tenían distintas ideas políticas, distintas ideologías, pero igual dijeron ‘tenemos que, entre todos, formar un sindicato para enfrentar la explotación del puerto’, y ese sindicato se llamó Asociación Trabajadores del Estado.

Y seguimos cumpliendo nosotros ese primer mandato, esa primer acta que nos dijo ‘discutan salarios’. Ahí escribieron, hace 101 años, ‘defiendan puestos de trabajo, pero también discutan política, debatan el rol que tiene que tener el Estado, luchen por un Estado que está al servicio del pueblo’. Nos impulsamos en la historia de la generación maravillosa que derrotó a la dictadura militar y que recuperó nuestro Sindicato de las garras de la dictadura militar. ¿A quién sorprende que pueda haber algún gremialista hoy que esté cómodo con Milei? Si el que estaba acá, estaba con los milicos, por ejemplo. ¿Cuántos más habrá habido? Entonces nada nos puede sorprender. Desde allí y hasta aquí abrazamos la autonomía y a mí, en lo personal, es un concepto que me acompañó a lo largo de toda mi experiencia militante. Nunca ejercí una responsabilidad en el Sindicato si no fue con autonomía. Autonomía que no quiere decir que nos dé lo mismo cualquier gobierno. Por supuesto ojalá este se vaya antes que termine el Congreso, preferimos un gobierno que aliente en el desarrollo político, económico, cultural de nuestro pueblo, pero autonomía quiere decir que tenemos que representar siempre y frente a cualquiera a nuestras compañeras y compañeros. Digo esto porque tengo bastante presente durante el gobierno anterior cuando muchos nos decían ‘no hay que hacer olas, cuidado, no hagamos olas porque si hacemos olas viene la derecha’. ¿Y qué terminó ocurriendo? Garantizaron tanta calma, un mar tan sereno, que asfaltaron el camino a la derecha para que llegue a la Casa Rosada. No pasa más, sea cual sea el gobierno que viene, que sepa que nosotros lo vamos a esperar movilizados hasta que se cumpla cada uno de los puntos del programa que nosotros hemos elaborado.

Como resistimos y peleamos, quiero terminar con un reconocimiento enorme a cada una y a cada uno de ustedes, y en cada una y cada uno de ustedes un reconocimiento a los 24 Consejos Directivos Provinciales, a todas las juntas internas, y a las más de 190 Seccionales de todo el país, porque el poder de ATE no está acá en Buenos Aires. Se equivoca el que piense que el poder de ATE está en este edificio. El poder de ATE no está en sus bienes, el poder de ATE está en su gente, el poder está en las delegadas y delegados, el poder está en nuestros dirigentes, el poder está en cada rinconcito de nuestra Patria, allá donde hay una militante o un militante que levanta y que defiende nuestras banderas.

Quiero terminar recordando la letra de la canción ‘Resistiré’: resistiré erguido frente a todo, me volveré de hierro para endurecer la piel, y aunque los vientos de la vida soplen fuerte, soy como el junco que se dobla pero sigue siempre en pie. Milei, mirá, dos años y medio después acá estamos, podés seguir golpeando, si querés, pero juntas y juntos nos volvimos de hierro, juntas y juntos endurecimos nuestra piel, te vamos a derrotar y vamos a construir un nuevo gobierno que sea capaz de alumbrar la felicidad de todo nuestro pueblo por una Patria justa, libre y soberana. Gracias compañeras, gracias compañeros, las felicito, los felicito, las quiero, los quiero profundamente, no saben cuánto, las admiro y los admiro a todos.

 

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