EL SILENCIO ES VITAL PARA NUESTRO CEREBRO?

 

 


| CIENCIA & SALUD | Los efectos del silencio en el cerebro. La ciencia sostiene que el silencio es vital para nuestro cerebro. Estudios demuestran que el ruido provoca la liberación de hormonas del estrés en el cerebro. “El silencio se ve acentuado por los contrastes”


 

|La ciencia muestra ahora que el silencio puede ser justo lo que necesitamos para regenerar nuestros cerebros y cuerpos exhaustos. Los estudios demuestran que el ruido tiene un poderoso efecto físico en nuestros cerebros, causando niveles elevados de hormonas del estrés.

El sonido viaja al cerebro como señales eléctricas a través del oído. Incluso cuando estamos durmiendo, estas ondas sonoras hacen que el cuerpo reaccione y active la amígdala, la parte del cerebro asociada con la memoria y las emociones, lo que lleva a la liberación de hormonas del estrés.

“Estudios demuestran que el ruido provoca la liberación de hormonas del estrés en el cerebro”.

Por lo tanto, vivir en un ambiente consistentemente ruidoso hará que usted experimente niveles extremadamente altos de estas hormonas dañinas.


Los efectos del silencio

En 2011, la Organización Mundial de la Salud (OMS) examinó y cuantificó su carga sanitaria en Europa.

Concluyó que los 340 millones de residentes de Europa Occidental (alrededor de la población de los Estados Unidos), estaban perdiendo un millón de años de vida saludable cada año, debido al ruido.

La OMS también dijo que la causa principal de 3,000 muertes por enfermedad cardiaca se debía al ruido excesivo.

Un estudio del profesor Gary W. Evans de la Universidad de Cornell, publicado en Psychological Science, trazó los efectos del ruido en los escolares cerca del aeropuerto de Munich.

El estudio mostró que los niños expuestos al ruido desarrollaron una respuesta de estrés que en realidad les hizo ignorar el ruido. Descubrió que los niños ignoraban tanto el ruido dañino del aeropuerto como otros ruidos más cotidianos, como el habla.

Este estudio es una de las pruebas más sólidas y probablemente la más definitiva de que el ruido, incluso a niveles que no producen ningún daño auditivo, causa estrés y es perjudicial para los humanos.

Los científicos no se propusieron activamente estudiar los efectos del silencio, sino que descubrieron sus beneficios por accidente.

El silencio comenzó a aparecer por primera vez en la investigación científica como un control o línea de base, contra el cual los científicos comparan los efectos del ruido o la música.

El médico Luciano Bernardi estudió los efectos fisiológicos del ruido y la música en 2006, haciendo un descubrimiento sorprendente. Cuando los sujetos de su estudio fueron expuestos a los tramos aleatorios de silencio entre el ruido y la música, experimentaron un poderoso efecto.

Las pausas de dos minutos eran mucho más relajantes para el cerebro que la música relajante o el silencio más largo que había antes de que comenzara el experimento.

De hecho, las pausas en blanco ‘irrelevantes’ de Bernardi se convirtieron en el aspecto más importante del estudio. Una de sus principales conclusiones fue que el silencio se ve acentuado por los contrastes.

 




 


 

Revista Tiempo 30

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