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1EL VENENO DE UNA ESPECIE DE AVISPA BRASILEÑA MATA SÓLO LAS CÉLULAS CANCEROSAS – Revista Tiempo 30

EL VENENO DE UNA ESPECIE DE AVISPA BRASILEÑA MATA SÓLO LAS CÉLULAS CANCEROSAS

 

 


| Toxina MP1 | Un estudio conjunto entre la Universidad Estatal de Sao Paulo (UNESP) y la Universidad de Leeds (Inglaterra) reveló que el veneno de la avispa brasileña es eficaz para matar células cancerígenas sin afectar a otras células saludables. Una avispa para curar el cáncer


 

 

|La ciencia ha descubierto una posible nueva arma para combatir el cáncer, y se encuentra en el organismo de la llamada avispa brasileña. Se trata del veneno de la Polybia paulista, una toxina que es capaz de matar selectivamente las células cancerosas. Así lo afirman los autores de una investigación realizada por la Universidad de Leeds.

 

 

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La toxina de la que está compuesta dicho veneno se llama MP1, y actúa atacando la composición lípida de las membranas de las células cancerosas, sin dañar las células normales.

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Esta asombrosa habilidad se debe a que la membrana celular está formada entre otros elementos por varios tipos de lípidos, como la fosfatidilserina (PS) o la fosfatidilcolina (PE). Ambos son claves en el armazón exterior de las células. Pero, mientras en las sanas, estos fosfolípidos tienden a concentrarse en la parte interior de la membrana, en las cancerosas, aparecen desplazados hacia afuera. Los científicos creen que es esa diferencia la que permite al veneno de la avispa diferenciar entre células sanas y cancerosas.

 

 

Los investigadores usaron tres modelos de membranas celulares para comprobar su teoría, y vieron que el péptido sintetizado del veneno de la avispa actuaba sobre aquellas células que mostraban una anormal concentración de PS y PE en la parte exterior, pero no a las que mostraban la configuración típica.

 

Células cancerígenas

Beales y el coautor del estudio João Ruggiero Neto, de la Universidad Estatal de Sao Paulo, en Brasil, sospechan que la razón podría tener algo que ver con las propiedades únicas de las membranas de las células del cáncer. En las membranas celulares sanas, los fosfolípidos llamados fosfatidilserina (PS) y fosfatidiletanolamina (PE) se encuentran en la parte de la membrana interna orientada hacia el interior de la célula, pero en las células cancerosas están incrustadas en la parte de la membrana exterior que mira hacia el entorno de la célula.

 

 

Los investigadores probaron su teoría mediante la creación de membranas modelo, algunas de las cuales contenían PE y/o PS, y exponiéndolas a MP1. Estos expertos utilizaron una amplia gama de técnicas de imagen y biofísicas para caracterizar los efectos destructivos de MP1 en las membranas. Sorprendentemente, la presencia de PS aumentó la unión de MP1 a la membrana por un factor de 7 a 8 y la presencia de PE mejoró la capacidad de MP1 para interrumpir rápidamente la membrana, aumentando el tamaño de los agujeros en un factor de 20 a 30.

 

Potencial seguro

João Ruggiero Neto, profesor de la Universidad Estatal de São Paulo y coautor del estudio, ha afirmado que estos agujeros “formados en sólo unos segundos, estos poros son lo suficientemente grandes para permitir que moléculas críticas como el ARN y las proteínas escapen fácilmente de las células”. En este sentido, ha mostrado su sorpresa por “la mejora dramática de la permeabilización inducida por el péptido en presencia de PE y las dimensiones de los poros en estas membranas fue sorprendente”.

 

 

En futuros estudios, los investigadores planean alterar la secuencia de aminoácidos de MP1 para examinar cómo la estructura del péptido influye en su función y mejorar aún más la selectividad y potencia del péptido con fines clínicos.

“Entender el mecanismo de acción de este péptido ayudará en los estudios traslacionales a evaluar mejor el potencial de este péptido que se utiliza en la medicina -adelanta Beales-. Como ha demostrado actuar contra las células cancerosas y ser no tóxico para las células normales en el laboratorio, este péptido tiene el potencial de ser seguro, pero hace falta más trabajo”.

 

 


 

 

 


 

Revista Tiempo 30

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